No es fácil ver cuando un vídeo precisa locución y cuando no. La norma general dice que cuando puedas explicar algo en imágenes, te ahorres la voz en off, pero esta no es una regla aplicable a los vídeos corporativos. En estos hay que dar mucha información en pocos minutos y, aunque siempre intentemos sintetizar al máximo, hay conceptos que no nos podemos ahorrar.

Aún así, muchas veces hay vídeos que tienen que estar pensados para poder verse con y sin sonido, paradigma que complica aún más las cosas.

Más allá de todo esto, lo que seguro que no es fácil, es distinguir por qué funciona o por qué no funciona una locución en concreto. Igual que en un mal retoque fotográfico, todos vemos cuando una voz no funciona, pero nos cuesta mucho distinguir el por qué.

Como consumidores de vídeo, podemos soportar fallos en la imagen pero no en el sonido, ya que nos resulta muy irritante.

Ahí van algunos puntos que nos ayudaran a distinguir entre una buena y una mala locución.

Una buena locución hace que permanezcas atento hasta el final del vídeo, ya que siempre da más pereza leer que escuchar.

Una buena locución es clara y concisa, cosa que pertenece tanto al trabajo del guionista como el del locutor. Si intentamos explicar demasiado el oyente termina por cansarse.

Una buena locución tiene una buena entonación y, por supuesto, una buena dicción.

Cada temática tiene una voz y una entonación. Dependiendo del público potencial escogerás una voz femenina o una masculina, más grabe o más aguda, más joven o más vieja, etc. para que el oyente potencial se sienta tan identificado como sea posible.

Los tres errores frecuentes en la locución:

La velocidad. Cuando la locución es para un vídeo, la velocidad va a estar condicionada por las imágenes pero, aún así, es importante que demos tiempo al espectador de asimilar todo lo que estamos contando. Si el oyente no es capaz de seguir la locución perderá el interés. Truco para el locutor: intentar visualizar todo lo que está contando.

La mala dicción. Una mala dicción aleja al oyente del mensaje, lo abstrae y, en consecuencia, éste pierde la atención. Truco para el locutor: vocaliza = pronunciar todas las vocales de forma clara y abriendo bien la boca.

La monotonía. Lo último que queremos es aburrir. Hay que entonar, dar registros más agudos y más graves, un ritmo, interpretar un poco para dar sentido al texto.

El secreto no está en la voz, sino en la técnica. Una voz bonita no soluciona una locución, una buena técnica sí.

En Frame25 sabemos que una buena voz en off acaba de darle un tono, un carácter, un sentido al vídeo final, razón por la que no restamos valor a una buena locución.

 

Referencias:

https://www.dosocero.com/errores-en-locucion/